Atónito, perplejo, pasmado, observo como el hombre común, el ciudadano de a pie, se vuelve torpe sin matices. Soy un flâneur desde mi juventud. Un contemplador de calles, personajes, bares. Y de las pocas mujeres -atractivas, elegantes- que han quedado. Ya escribà sobre cómo se lleva el paraguas,...
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